Mistranslation
Curated by Matheew Carrillo M.
18.06 – 6.09.2026
Panorama Venezia, in collaboration with EXCLAMA Proyectos
Venice, IT
Photos: Panorama Venezia
Un error de traducción es el resultado de un proceso en el que una idea cruza un puente entre lenguajes, perdiendo en el camino algo de su esencia. Es un intento en el que el significado no logra encajar del todo al ser trasladado de un sistema a otro. A veces ocurre porque la experiencia humana no cabe exactamente en un único código de definición e interpretación y entonces la confesión puede volverse malentendido, la broma una ofensa, una verdad profunda una banalidad. Pese a ello, el error abre un espacio de posibilidad en el que los significados cambian, se tambalean y se trasforman.
El trabajo de Natalia Mejía Murillo presentado en Panorama surge de un proceso personal de recolección, organización y traducción de información, materiales y perspectivas, estructurando espacialmente los tres momentos de la muestra como una síntesis de la fijación humana por clasificar. Se trata de una práctica basada en la observación intencionalmente lenta, en donde las ideas se construyen a partir de la acumulación de fragmentos, vivencias y desplazamientos conseguidos por la artista en geografías contrastantes, como el desierto, la selva húmeda, la cordillera, la densidad urbana y, ahora, la condición anfibia de Venecia, lo que le ha llevado a escarbar en la inestabilidad y la naturaleza de la interpretación.
La investigación se decanta a través de la noción de carga. Usando materiales que soportan el peso de otros en frágil equilibrio y forzados a convivir, se hace una reflexión acerca de lo que sostiene el mundo contemporáneo y la condición humana dentro de sistemas en estado de contención. La muestra indaga también en la mirada antropocéntrica y la ilusión humana de independencia, omnipresencia y control, especialmente explorando cómo lo digital se percibe como una dimensión etérea, aparentemente desvinculada de la materialidad del mundo físico.
Esta crítica acentúa nuestra dependencia consustancial de infraestructuras de energía, extracción y agonía, donde las obras apelan a una conciencia sobre la agencia de los materiales, las memorias geológicas que contienen, la naturaleza de sus transformaciones y su participación activa en la construcción del mundo, no únicamente como soportes, sino como entidades que condensan historia, tiempo y uso.
En conjunto, la organización de estos materiales, hallazgos y conceptos funciona como un cuestionamiento político de los sistemas de clasificación con los que ordenamos nuestro entorno, en resonancia con El Idioma Analítico de John Wilkins, ensayo de Jorge Luis Borges, donde una taxonomía absurdaexpone la arbitrariedad de nuestras categorías y jerarquías “universales”.
Las piezas forman así un juego de perspectivas y ensamblajes donde materiales disímiles y capas de sentido se articulan no de forma aleatoria, sino como un intento de lenguaje basado en la coexistencia improbable. Este gesto encuentra eco en el argumento central de Material World: The Six Raw Materials That Shape Modern Civilization de Ed Conway, en el que se discute cómo, a pesar del desarrollo tecnológico, seguimos dependiendo de materiales primarios en una sofisticada e inacabada “edad de piedra”, en la que la nube está hoy más que nunca anclada al suelo.
Acumulación es una pieza construida del mismo metal en distintos estados y de distintas proveniencias. La obra funciona como un dispositivo de observación que remite a los huesos animales como primitivos instrumentos de medición y registro.
El artefacto establece una relación entre los camélidos de Asia y África y las llamas de las regiones andinas de Sudamérica, especies de la misma familia que han sido utilizados históricamente como animales de carga. Esta comparación critica cómo distintas culturas han clasificado e instrumentalizado los cuerpos animales en un primer intento por lograr una extensión de las capacidades naturales humanas.
La transformación de este calco de restos óseos a metal cumple una fosilización acelerada del objeto, un desplazamiento de su condición orgánica hacia una de resto mineralizado. Este cuerpo, objeto fijo de observación, propone una lectura a posteriori sobre cómo hemos decidido mirar, medir y recolectar información.
La instalación Contención – Depósito 1 sitúa en su centro la madera, material fundamental y oculto que sostiene los cimientos de la ciudad de Venecia, y que, en el contexto contemporáneo, marca y orienta las rutas de los canales. A través de las marcas de su aparato central, que escapan al control absoluto de la modelación humana y más bien habla de su historia frente a los agentes naturales, la pieza se expande como un esqueleto que atraviesa tres estados del material: la herramienta, el soporte y el poema impreso en papel, que introduce una fábula sobre la rebelión de las “bestias” contra los hombres.
La obra incorpora también un vidrio en estado rústico, de apariencia similar al cuarzo, desecho procedente de la isla de Murano. Este fragmento funciona como una revisión a los parámetros de calidad y uso, al tiempo que activa una reflexión sobre la sílice, hoy altamente codiciada por sus usos tecnológicos y presente en el teléfono que emerge de la columna. Estas tecnologías, que transforman y consumen el mundo contemporáneo, dialogan con los motores y hélices que en su momento reconfiguraron la relación entre fuerza humana y fuerza mecánica, imponiendo progresivamente la dependencia de la máquina.
El ensamble Contención – Depósito 2 se presenta como un impulso de contención y, al mismo tiempo, como una extensión material contemporánea. Problematiza los sistemas de restauración y la obsesiva acción de mitigar los efectos del tiempo, sobre todo en aquellos patrimonios definidos como valiosos por sistemas controvertidos de legitimación cultural. En esa línea, la intervención no solo se refiere a la conservación, sino también a las intrusiones estructurales que transforman la ciudad, donde el andamiaje y los utensilios ediles de reparación se vuelven parte del paisaje cotidiano.
En esta condición de reparación permanente, el vidrio perfectamente modelado para generar efectos de refracción abre un espacio para trastocar los sistemas de acumulación de conocimiento. La obra plantea un desplazamiento simbólico entre sur y norte, un nuevo brazo en la esperanza de un mundo que tiene en su columna principal una estandarización despiadada que atraviesan lo animal y lo mineral, y que también reflejan lógicas de exclusión dentro de lo humano.
En la acumulación y reorganización de la información de la pieza se enuncia, de forma discreta, un sistema de tipo algorítmico en el que el sentido no es fijo. Son datos astronómicos inciertos los que delinean una imagen que no es visible para todos, llamando a cuestionar el cómo se presenta, se construye y se manipula la información codificada.
El cuerpo de Traducción toma como referencia directa el relieve veneciano del llamado El Camello del Palazzo Mastelli, figura que aparece como un cuerpo de carga y acumulación. Este motivo se reconfigura de un bulto lleno de cosas a un fragmento de máquina y pantallas de celular desechadas. En su estado mutante, el animal se convierte en un soporte híbrido de residuos tecnológicos y materiales geológicos, exponiendo la continuidad entre los sistemas históricos de extracción, transporte y acumulación. La figura del camello funciona, así, como una superficie de inscripción donde confluyen economías de desgaste, contaminación y desigualdad.
Collapsed Manifesto es una escena de la serie de los relieves de la Cacería de Leones de Asurbanipal, rey asirio, donde se representa la soberbia del poder real frente a la naturaleza. La puesta en escena de la dominación como espectáculo se reescribe y se enmarca en un llamado de atención sobre nuestro futuro inmediato. En estas imágenes, las flechas de caza son remplazadas por un motor, símbolo de industrialización y “progreso”, un ejercicio que evidencia cómo la autoridad y la violencia de otros tiempos han persistido, sofocando la fuerza de la vida contemporánea en el afán de desarrollo y consumo. En esta refiguración, la agonía del animal revela también la fragilidad del poder.
En ambos relieves, la familiaridad con estas escenas genera una sensación ambigua, en la que conviven el placer visual y el malestar producido por el dolor, la carga y la agonía representadas. El conjunto pone el reflector sobre los materiales contemporáneos, livianos y flexibles que han cambiado la manera como se construye la realidad material y virtual. Así, elementos como el radiador o los sistemas de refrigeración funcionan como metáforas de un presente técnico que regula, disipa y contiene energía como parte de un sistema de control y estabilización del entorno.
Una intervención sonora y lumínica se dispone en el espacio como un ejercicio de atención. La superposición de sonidos del viento, registrados entre dunas, fábricas y superficies de agua, junto con la mediación de la luz, aparecen como elementos imprescindibles comunes y determinantes en los distintos lugares transitados durante la investigación. La materia atmosférica, sonido y luz articulan una continuidad sensible y tangible de los cuerpos en el espacio, funcionando como cierre parcial de un proceso y como prólogo para futuras instancias de observación, deriva y escucha.
Matheew Carrillo M.